El nombre de este medio/blog puede llegar a tener dos interpretaciones.
Por un lado, porque más alla de las palabras, del texto de la nueva ley hay un contenido, con más de un significado, o más de una valoración que dependerán de los distintos actores en juego que se encarguen de analizarla.
Por el otro lado, estamos convencidas que más allá de las palabras, de las líneas de las notas presentadas por los distintos medios, como en el caso de Crítica de la Argentina y Clarín, hay una continua selección, construcción de los diversos acontecimientos con el objetivo de alcanzar un mejor posicionamiento individual, mayores ganancias, un mayor alcance al público. Más allá de lo que puedan llegar a decir o no, es cierto que si se oculta una parte de la realidad, o si se la distorsiona y de esta manera se da tan sólo con una representación de la misma, es porque hay una lista de intereses e ideologías que defender. Una bandera que parece ser más poderosa que la más nítida verdad.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Ante el anunciado de la ley, los medios alzaron su voz
La nueva ley, el conflicto entre el oficialismo y los multimedios
A partir del envío del anteproyecto de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales decretada por Cristina Fernández de Kirchner, surgieron diversos y largos debates que continúan hasta hoy, luego de ser sancionada.
Entre ellos, generados por los grandes multimedios, quienes de acuerdo a su posición con respecto a esta nueva ley, se hicieron escuchar.
El Gobierno trabaja en el articulado desde hace más de un año, cuando estalló el conflicto del campo y comenzó a enemistarse con el Grupo Clarín.
Desde su envío al Congreso, el 27 de agosto, comenzó a ser tratada por los medios, dando lugar a nuevas disputas entre el gobierno y los medios de comunicación.
Como primer gran opositor Clarín, quién desde un comienzo fue protagonista de enormes discusiones y choques con los Kirchner. Ya desde el 2 de agosto, se hacía cada vez más evidente el conflicto a través de la portada de títulos como: “Ley de medios: fuerte pulseada ante los apuros del kirchnerismo”, avalando de esta forma a la oposición quién se había manifestado en contra del cronograma difundido el día anterior del bloque de diputados kirchneristas.
“No vamos a avalar un debate Express”, le hizo saber el jefe del bloque radical Oscar Aguaid a su par del kirchnerismo.
Para el 27 de agosto, decretada la ley, este mismo medio expresaba: “Ingresó al Congreso el controvertido proyecto oficial de radiodifusión”, criticando directamente a la presidente quién se había dirigido fuertemente a los multimedios.
Así mismo, los conflictos aumentaban. En septiembre Clarín expresaba que advertían que se estaban quebrando las reglas, diciendo que había una razón clara al querer imponer velozmente la norma, en la cual, el oficialismo no había cuidado las formas más elementales que debían regir este tipo de debates.
Tras ser sancionada la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, el 10 de octubre, el grupo Clarín anunciaba: “El kircherismo aprobó la ley que le da al Gobierno mayor poder sobre los medios”, impuso su número en el Senado y sancionó la Ley de Medios sin ninguno de los cambios que reclamaba la oposición. El Ejecutivo controlará la autoridad que regirá la radio, la TV y el cable; los multimedios son obligados a vender frecuencias en un año y no hay regulación de la pauta oficial. Así, los Kirchner apuestan a conformar un mapa de medios a su medida.
Por su parte, Crítica, si bien es un opositor del gobierno, trató al tema pero con sus evidentes ironías, abordando claramente el manejo del oficialismo. Al ser enviado el anteproyecto, al día siguiente presentó en primera plana la siguiente titulación: “El miedo es el mensaje”, manifestando que la intención no declarada del gobierno es reducir el poder de los grupos que hoy concentran el negocio.
Hacia septiembre, este medio exponía que los Kirchner habían ganado el primer “round”, anunciando la media sanción a la ley de medios en diputados.
Para el 9 de octubre, Crítica mostraba el título: “Llegó el día K para la guerra mediática”, expresando el gran conflicto del gobierno y los grandes monopolios de comunicación.
Emilio Scandizzo, periodista de Chacabuco, expresó:”Una de las críticas que se realiza contra esta Ley es que, dicen, esta ideado por los Kirchner para monopolizar ellos la información, cosa que es ampliamente falsa, ya que los puntos de esta iniciativa se vienen discutiendo desde hace mucho tiempo en todos los rincones del país. Y ésa es precisamente la trampa en la que no hay que caer, la Ley no es de Cristina ni de Néstor, fue elaborada por muchísima gente y fue llevada al Congreso por iniciativa del Gobierno, pero no es en su beneficio propio, sino del conjunto de la sociedad”
A partir del envío de la nueva ley al congreso, la disputa entre el oficialismo y los medios de comunicación se hizo claramente poderosa, entre choques, debates y conflictos que generaron controversias a la hora de ser anunciada y por lo tanto sancionada el 10 de octubre, tomando una gran fuerza para dejar en el pasado la vieja ley de la dictadura y hacer “desaparecer” a los diversos multimedios.
La nueva ley, el conflicto entre el oficialismo y los multimedios
A partir del envío del anteproyecto de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales decretada por Cristina Fernández de Kirchner, surgieron diversos y largos debates que continúan hasta hoy, luego de ser sancionada.
Entre ellos, generados por los grandes multimedios, quienes de acuerdo a su posición con respecto a esta nueva ley, se hicieron escuchar.
El Gobierno trabaja en el articulado desde hace más de un año, cuando estalló el conflicto del campo y comenzó a enemistarse con el Grupo Clarín.
Desde su envío al Congreso, el 27 de agosto, comenzó a ser tratada por los medios, dando lugar a nuevas disputas entre el gobierno y los medios de comunicación.
Como primer gran opositor Clarín, quién desde un comienzo fue protagonista de enormes discusiones y choques con los Kirchner. Ya desde el 2 de agosto, se hacía cada vez más evidente el conflicto a través de la portada de títulos como: “Ley de medios: fuerte pulseada ante los apuros del kirchnerismo”, avalando de esta forma a la oposición quién se había manifestado en contra del cronograma difundido el día anterior del bloque de diputados kirchneristas.
“No vamos a avalar un debate Express”, le hizo saber el jefe del bloque radical Oscar Aguaid a su par del kirchnerismo.
Para el 27 de agosto, decretada la ley, este mismo medio expresaba: “Ingresó al Congreso el controvertido proyecto oficial de radiodifusión”, criticando directamente a la presidente quién se había dirigido fuertemente a los multimedios.
Así mismo, los conflictos aumentaban. En septiembre Clarín expresaba que advertían que se estaban quebrando las reglas, diciendo que había una razón clara al querer imponer velozmente la norma, en la cual, el oficialismo no había cuidado las formas más elementales que debían regir este tipo de debates.
Tras ser sancionada la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, el 10 de octubre, el grupo Clarín anunciaba: “El kircherismo aprobó la ley que le da al Gobierno mayor poder sobre los medios”, impuso su número en el Senado y sancionó la Ley de Medios sin ninguno de los cambios que reclamaba la oposición. El Ejecutivo controlará la autoridad que regirá la radio, la TV y el cable; los multimedios son obligados a vender frecuencias en un año y no hay regulación de la pauta oficial. Así, los Kirchner apuestan a conformar un mapa de medios a su medida.
Por su parte, Crítica, si bien es un opositor del gobierno, trató al tema pero con sus evidentes ironías, abordando claramente el manejo del oficialismo. Al ser enviado el anteproyecto, al día siguiente presentó en primera plana la siguiente titulación: “El miedo es el mensaje”, manifestando que la intención no declarada del gobierno es reducir el poder de los grupos que hoy concentran el negocio.
Hacia septiembre, este medio exponía que los Kirchner habían ganado el primer “round”, anunciando la media sanción a la ley de medios en diputados.
Para el 9 de octubre, Crítica mostraba el título: “Llegó el día K para la guerra mediática”, expresando el gran conflicto del gobierno y los grandes monopolios de comunicación.
Emilio Scandizzo, periodista de Chacabuco, expresó:”Una de las críticas que se realiza contra esta Ley es que, dicen, esta ideado por los Kirchner para monopolizar ellos la información, cosa que es ampliamente falsa, ya que los puntos de esta iniciativa se vienen discutiendo desde hace mucho tiempo en todos los rincones del país. Y ésa es precisamente la trampa en la que no hay que caer, la Ley no es de Cristina ni de Néstor, fue elaborada por muchísima gente y fue llevada al Congreso por iniciativa del Gobierno, pero no es en su beneficio propio, sino del conjunto de la sociedad”
A partir del envío de la nueva ley al congreso, la disputa entre el oficialismo y los medios de comunicación se hizo claramente poderosa, entre choques, debates y conflictos que generaron controversias a la hora de ser anunciada y por lo tanto sancionada el 10 de octubre, tomando una gran fuerza para dejar en el pasado la vieja ley de la dictadura y hacer “desaparecer” a los diversos multimedios.
Karen Zarate
(Nota de análisis)
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Más información
...sobre nuestro Trabajo de Análisis
Al mismo tiempo, porque la identificamos como uno de los grandes temas que integró la agenda de los medios, de los políticos y de la gente a lo que va del 2009, con todo lo que esto implicó, los debates en contra y a favor ya sea en general o en particular, con alguno de sus artículos.
Nuestro análisis va dirigido al público en general, a toda la sociedad argentina, ya que es un cambio radical que involucra a todos por igual. Principalmente porque en la actualidad, se habla de un pueblo que ya no es pasivo e indiferente sino que se torno en un conjunto de receptores activos, capaces de cuestionar e identificar los mensajes que le son transmitidos a través de los grandes medios masivos de comunicación y por lo tanto, reaccionan frente a la creciente influencia y poder de estos.
Algunos de los ejes que podrían desprenderse del tema establecido serían:
·La legitimidad del gobierno actual frente al pueblo argentino
·La libre expresión y la libertad de prensa
·La constante lucha del kirchnerismo con la oposición
·El periodismo en función de la nueva ley
·La aplicación de este tipo de norma en otros países
En cuanto a la recolección de datos, si bien todos los medios nos podían llegar a brindar información con respecto al envío del proyecto así como de la posterior sanción de la ley de medios, el número de notas ofrecidas era enorme y de ahí nuestra falta de espacio para abarcar cada subtema en particular y en forma más precisa y detallada.
Y al mismo tiempo, gracias a ese fácil acceso a las fuentes de información no encontramos grandes dificultades con respecto a la producción del producto.
Diez palabras claves para nuestro trabajo serían: ley, oficialismo, oposición, kirchnerismo, Clarín, democracia, multimedios, pluralismo, desmonopolización y debate.
El Senado sancionó la nueva ley de medios
La ley que llegó para quedarse
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner sacó a la luz la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que busca destruir los monopolios de radio y televisión.
En la madrugada del pasado 10 de octubre, el Senado sancionó la Ley 26.522, de Servicios de Comunicación Audiovisual y horas más tarde ya se encontraría publicada en el Boletín Oficial, así fue como la nueva ley de medios comenzó a entrar en vigencia, luego de un largo y controvertido camino que debió transitar desde el jueves 27 de agosto, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió el proyecto de ley al Congreso, en un intento más de modificar aquella instaurada por los militares en época de dictadura.
El intento por parte del kirchnerismo de reacomodar, reemplazar la ley 22.285, de Radiodifusión comenzó en el 2004, cuando con Néstor Kirchner al poder, se conformó la "Iniciativa Ciudadana por una ley de Radiodifusión para la Democracia" y luego de la aprobación por mayoría casi absoluta del Congreso se le permitió a las cooperativas adquirir medios de difusión. Un año más tarde, el Poder Ejecutivo le otorgó una prorroga de diez años a los principales multimedios, dentro de cuales se encontraba, Clarín, como uno de los más mayores exponentes. La última maniobra es la ya conocida por todos, el último 27 de agosto cuando la Presidenta, envió al Congreso su anteproyecto para dar con una nueva la Ley de Medios, que según sus palabras, iría a poner a prueba a la democracia argentina. De esta forma, buscaba reemplazar aquella impuesta por el dictador, Jorge Rafael Videla en 1980 y garantizar una mayor libertad de expresión, para evitar que se convierta en “una libertad de extorsión” según Cristina Fernández.
El proyecto original que consta de 144 artículos tuvo alrededor de 50 modificaciones, pero intenta principalmente, limitar el poder de los multimedios. Y en base a esto se podría afirmar que, de acuerdo a las voces de los analistas, la norma busca dar con el corazón del Grupo Clarín. Es decir, se trataría de una nueva embestida, un nuevo ataque frontal contra el grupo mediático más grande del país.
La enemistad tiene sus orígenes, en marzo del año pasado cuando en el conflicto con el campo, el gobierno se enfrentó al equipo dirigido por Ernestina Herrera de Noble. Ahora bien, los cambios que afectará su actual situación serán, por un lado, el otorgamiento de licencias. Hasta ahora, una sola persona podía tener hasta 24 licencias de televisión abierta y de radio y no había límites para la suma de licencias de servicios complementarios, como el cable. También por empresa había un máximo de cuatro licencias. En la nueva regulación se pretende admitir hasta diez licencias para televisión abierta y radio. Por otro lado, quien tenga televisión abierta no podrá tener cable y ningún medio tendrá habilitación para disponer del 35% del mercado. Es decir, que no sólo las actividades del multimedio Clarín resultarán irregulares, sino que además no podrá mantener la fusión Cablevisión-Multicanal que posee el 80% de los clientes del cable, teniendo que desprenderse de una de las dos compañías, y reducir el porcentaje de sus abonados. Asimismo, otro de los cambios establece que los operadores de cable podrán tener una sola señal propia, por lo que Clarín deberá elegir entre TN o Volver o alguna otra que dispone en el aire de la televisión privada. La situación se torna más compleja si se tiene en cuenta que en caso de desear seguir con el negocio del cable, no podrá hacerlo con el de la televisión abierta; es decir, mantener a canal 13 o Multicanal será considerado ilegal.
La oposición se hizo escuchar
La UCR, la Coalición Cívica, el socialismo y Unión PRO, pusieron su grito en el cielo, y trataron de convencer, más que nada, de que el gobierno quería imponer un monopolio oficialista, de voces e intereses económicos amigos. Además decían que el Congreso no estaba habilitado ni legitimado para analizar un tema de tal transcendencia para el futuro del país. Coincidían en que a pocos meses del fin del mandato de la mitad de la Cámara baja, debatir una nueva ley de radiodifusión era una forma de violentar la política ignorando la voluntad popular, que el oficialismo trataba de confundir a la oposición y que se trataba de una ley de Gobierno, y no de la sociedad. Donde los objetivos del oficialismo era acallar a los medios y hacer negocios con los privados. Así fue como durante semanas los partidos opositores estudiaron alternativas para frenar la nueva ley de medios. Aseguraban que era necesario una serie de modificaciones, reescribir algunos artículos y concluyeron en que lo harían una vez que cuenten con la nueva conformación del Parlamento en diciembre. En pocas palabras, la oposición consideró que no era el momento para activar una nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que es propio de un gobierno que “como no puede mejorar la realidad, lo que va a tratar es de condicionarla a través de la información; van a influenciar sobre la opinión pública para dibujar una verdad que la gente sabe que no es así” según lo afirmaba el referente de Unión-PRO, Francisco De Narváez en alguna entrevista a TN.
¿Qué tal si se aclara el panorama?
Ahora bien, si se retorna a los contenidos de la nueva norma, en aspectos generales, se podrá observar claramente como se busca, la protección a la producción nacional (cinematográfica, musical) estableciendo que el 60% de lo que muestra la televisión abierta tiene que ser producto argentino, además intentará ampliar el espectro de emisores (las pequeñas cooperativas, asociaciones civiles sin fines de lucro, organizaciones no gubernamentales, instituciones educativas, agrupaciones representantes de pueblos originarios) que tendrían un mayor espacio para operar radios y canales, poner límite a los monopolios y oligopolios, brindar apoyo al desarrollo de los pequeños y medianos productores del sector privado local, la formulación de planes de acción para fortalecer la actividad audiovisual relacionada con la educación y la cultura. La nueva ley de medios se jacta como ser aquella oportunidad para garantizar la libertad de expresión, la pluralidad de voces, una democracia informativa, una mayor diversidad en las fuentes de producción, de discursos, y contenidos, actualizar la legislación para adecuarse a las nuevas tecnologías y aportar elementos para la modernización de los medios en general, y en particular, de los públicos. Busca desconcentrar y desmonopolizar el mercado mediático.
La ley que llegó para quedarse
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner sacó a la luz la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que busca destruir los monopolios de radio y televisión.
En la madrugada del pasado 10 de octubre, el Senado sancionó la Ley 26.522, de Servicios de Comunicación Audiovisual y horas más tarde ya se encontraría publicada en el Boletín Oficial, así fue como la nueva ley de medios comenzó a entrar en vigencia, luego de un largo y controvertido camino que debió transitar desde el jueves 27 de agosto, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió el proyecto de ley al Congreso, en un intento más de modificar aquella instaurada por los militares en época de dictadura.
El intento por parte del kirchnerismo de reacomodar, reemplazar la ley 22.285, de Radiodifusión comenzó en el 2004, cuando con Néstor Kirchner al poder, se conformó la "Iniciativa Ciudadana por una ley de Radiodifusión para la Democracia" y luego de la aprobación por mayoría casi absoluta del Congreso se le permitió a las cooperativas adquirir medios de difusión. Un año más tarde, el Poder Ejecutivo le otorgó una prorroga de diez años a los principales multimedios, dentro de cuales se encontraba, Clarín, como uno de los más mayores exponentes. La última maniobra es la ya conocida por todos, el último 27 de agosto cuando la Presidenta, envió al Congreso su anteproyecto para dar con una nueva la Ley de Medios, que según sus palabras, iría a poner a prueba a la democracia argentina. De esta forma, buscaba reemplazar aquella impuesta por el dictador, Jorge Rafael Videla en 1980 y garantizar una mayor libertad de expresión, para evitar que se convierta en “una libertad de extorsión” según Cristina Fernández.
El proyecto original que consta de 144 artículos tuvo alrededor de 50 modificaciones, pero intenta principalmente, limitar el poder de los multimedios. Y en base a esto se podría afirmar que, de acuerdo a las voces de los analistas, la norma busca dar con el corazón del Grupo Clarín. Es decir, se trataría de una nueva embestida, un nuevo ataque frontal contra el grupo mediático más grande del país.
La enemistad tiene sus orígenes, en marzo del año pasado cuando en el conflicto con el campo, el gobierno se enfrentó al equipo dirigido por Ernestina Herrera de Noble. Ahora bien, los cambios que afectará su actual situación serán, por un lado, el otorgamiento de licencias. Hasta ahora, una sola persona podía tener hasta 24 licencias de televisión abierta y de radio y no había límites para la suma de licencias de servicios complementarios, como el cable. También por empresa había un máximo de cuatro licencias. En la nueva regulación se pretende admitir hasta diez licencias para televisión abierta y radio. Por otro lado, quien tenga televisión abierta no podrá tener cable y ningún medio tendrá habilitación para disponer del 35% del mercado. Es decir, que no sólo las actividades del multimedio Clarín resultarán irregulares, sino que además no podrá mantener la fusión Cablevisión-Multicanal que posee el 80% de los clientes del cable, teniendo que desprenderse de una de las dos compañías, y reducir el porcentaje de sus abonados. Asimismo, otro de los cambios establece que los operadores de cable podrán tener una sola señal propia, por lo que Clarín deberá elegir entre TN o Volver o alguna otra que dispone en el aire de la televisión privada. La situación se torna más compleja si se tiene en cuenta que en caso de desear seguir con el negocio del cable, no podrá hacerlo con el de la televisión abierta; es decir, mantener a canal 13 o Multicanal será considerado ilegal.
La oposición se hizo escuchar
La UCR, la Coalición Cívica, el socialismo y Unión PRO, pusieron su grito en el cielo, y trataron de convencer, más que nada, de que el gobierno quería imponer un monopolio oficialista, de voces e intereses económicos amigos. Además decían que el Congreso no estaba habilitado ni legitimado para analizar un tema de tal transcendencia para el futuro del país. Coincidían en que a pocos meses del fin del mandato de la mitad de la Cámara baja, debatir una nueva ley de radiodifusión era una forma de violentar la política ignorando la voluntad popular, que el oficialismo trataba de confundir a la oposición y que se trataba de una ley de Gobierno, y no de la sociedad. Donde los objetivos del oficialismo era acallar a los medios y hacer negocios con los privados. Así fue como durante semanas los partidos opositores estudiaron alternativas para frenar la nueva ley de medios. Aseguraban que era necesario una serie de modificaciones, reescribir algunos artículos y concluyeron en que lo harían una vez que cuenten con la nueva conformación del Parlamento en diciembre. En pocas palabras, la oposición consideró que no era el momento para activar una nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que es propio de un gobierno que “como no puede mejorar la realidad, lo que va a tratar es de condicionarla a través de la información; van a influenciar sobre la opinión pública para dibujar una verdad que la gente sabe que no es así” según lo afirmaba el referente de Unión-PRO, Francisco De Narváez en alguna entrevista a TN.
¿Qué tal si se aclara el panorama?
Ahora bien, si se retorna a los contenidos de la nueva norma, en aspectos generales, se podrá observar claramente como se busca, la protección a la producción nacional (cinematográfica, musical) estableciendo que el 60% de lo que muestra la televisión abierta tiene que ser producto argentino, además intentará ampliar el espectro de emisores (las pequeñas cooperativas, asociaciones civiles sin fines de lucro, organizaciones no gubernamentales, instituciones educativas, agrupaciones representantes de pueblos originarios) que tendrían un mayor espacio para operar radios y canales, poner límite a los monopolios y oligopolios, brindar apoyo al desarrollo de los pequeños y medianos productores del sector privado local, la formulación de planes de acción para fortalecer la actividad audiovisual relacionada con la educación y la cultura. La nueva ley de medios se jacta como ser aquella oportunidad para garantizar la libertad de expresión, la pluralidad de voces, una democracia informativa, una mayor diversidad en las fuentes de producción, de discursos, y contenidos, actualizar la legislación para adecuarse a las nuevas tecnologías y aportar elementos para la modernización de los medios en general, y en particular, de los públicos. Busca desconcentrar y desmonopolizar el mercado mediático.
(Nota informativa)
Luego de la sanción
El combate que no tiene fin
La nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue eje de numerosos debates, discusiones, controversias; el puntapié de choques entre el oficialismo y la oposición, o entre este último y los medios de comunicación aliados, y viceversa. En el caso que aquí se tratará, se hará referencia a fechas y notas posteriores a la aprobación de la ley, que tuvo lugar el pasado 10 de octubre.
Si bien, el diario Crítica de la Argentina supo construir una mirada opositora a la ley de radiodifusión, no reflejó una enemistad tan marcada y fuerte como la que mostró aquel perteneciente al holding que está en manos de Ernestina de Noble, el diario Clarín.
La mayoría de los artículos se han publicado dentro de la sección El País, en ellos se da voz a las opiniones y versiones de los distintos actores, sin importar su postura política. De esta forma estaban aquellos que defendían la norma, así como a los que vivían cuestionándola. Tal contraste se ve en el caso del 10 de octubre, “Rossi: “la oposición tuvo una actitud revanchista” y luego el 13 de ese mismo mes, “Macri quiere tener su propia ley de medios”. También se puede detectar más claramente en la nota del sábado 10 de octubre, cómo deja lugar a la palabra tanto de personajes del bloque oficialista, como de bloques opositores. Habla por ejemplo el titular de bloque radical, Ernesto Sanz, así como el jefe de la bancada K, Miguel Ángel Pichetto, sin brindarle demasiado protagonismo a uno por encima del otro. Se detiene más que nada en describir las características y puntos clave de ese decisivo día. El profesor de Análisis de la Información de la Facultad de Periodismo de la UNLP, Andrés Stremiz se refirió a la sanción de la Ley de Medios y dijo que “Con la apertura de nuevos medios se generarán nuevas fuentes de trabajo y no serán sólo unos pocos los que estén en los tres principales soportes (televisión, radios y gráfica) de un mismo grupo. A partir de ahora no sólo verán la realidad como se la muestra grupo Clarín y América (propiedad de Vila, Manzano y De Narváez). La sociedad podrá elegir otra multiplicidad de voces, y a partir de allí, obtener sus propias conclusiones.”
Luego, existe una divergencia con lo publicado por el Diario Clarín, ya que este supo crear un clima de hostilidad y desconfianza hacía la “rápida” sanción del proyecto de radiodifusión. En la nota del 10 de octubre, establece que durante la larga sesión sobre la sanción de la ley no se dejó espacio para las opiniones del periodismo independiente o a aceptar los cambios que reclamaba la oposición y que esto permitió que el kirchnerismo imponga su mayoría para sancionarla tal como había llegado de Diputados.
Por su parte, Crítica suele utilizar bastante la ironía y su ingenio a la hora de resaltar ciertas frases dichas por el oficialismo o para referirse de tal manera a sus protagonistas. En la nota del 12 de octubre sobre la intención de la oposición de realizar cambios a la recientemente sancionada ley escribió: “Consejo K para los “afectados” por la Ley de Medios: “Vayan a la Justicia”” o luego, “Aunque cambie de ropaje, el kirchnerismo mantiene su estilo” al hacer referencia sobre la decisión de Néstor Kirchner de reemplazar a tres senadores críticos de la Comisión de Industria para “garantizarse” el dictamen de la ley de medios y lo catalogó como “El Mago Néstor”. Sobre el tema del posterior accionar de la oposición (el peronismo disidente, la UCR, y la Coalición Cívica), Clarín se restringe a dar una breve opinión de cada uno de sus titulares. (Ernesto Sanz de la UCR, Adolfo Rodríguez Saá, y Fernando Iglesias de la CC) y de esta manera da énfasis a la supuesta “inconstitucionalidad” de la ley aprobada. Sin embargo, ambos coinciden a la hora de reflejar la insatisfacción de la oposición y su intento de negociar cambios que modifiquen “las fallas enormes y el altísimo grado de litigiosidad” que contiene.
Desde el 14 de octubre, Crítica comienza a tratar el tema de la fe de erratas. Culpa al kirchnerismo de “minimizar” los cambios en la ley y establece en su nota del 15 de octubre, que “los k” modificaron el texto, con su título “La ley no rige y ya suma escándalos”. Sin embargo, a pesar de cualquier tipo de acusación no deja a un lado las justificaciones y descargos de los actores señalados. La secuencia de los hechos continúa el 20 de octubre al referirse a la vuelta de ley de medios al senado, donde Crítica apunta nuevamente y dice que el kirchnerismo busca argumentos legales para rechazar las impugnaciones. Al día siguiente finaliza el conflicto bajo el titular “La oposición no logró debatir la “fe de erratas” de la Ley de Medios”.
Se puede decir, entonces, que medios como Crítica de la Argentina brindan una visión más analítica y menos restringida sobre la nueva ley de medios. Diarios como Clarín o Página 12 tratan de instalar una sola versión y dejarla así como la única verdad admisible. Acerca del tratamiento que realizaron los diferentes medios sobre la ley en cuestión, Stremiz afirmó que “Los principales grupos de medios, como Clarín y el que posee Vila y Manzano, se dedicaron a defenestrar de cualquier manera el tratamiento de la ley. Como se dice en la calle "le querían buscar el pelo al huevo", y se valían de cualquier detalle para hablar en contra, pero finalmente no pudieron torcer la voluntad de los legisladores” Sin embargo, no hay que pasar a ser miopes y negar aquella subjetividad que también Crítica defiende y narra a lo largo de sus líneas.
El combate que no tiene fin
La nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue eje de numerosos debates, discusiones, controversias; el puntapié de choques entre el oficialismo y la oposición, o entre este último y los medios de comunicación aliados, y viceversa. En el caso que aquí se tratará, se hará referencia a fechas y notas posteriores a la aprobación de la ley, que tuvo lugar el pasado 10 de octubre.
Si bien, el diario Crítica de la Argentina supo construir una mirada opositora a la ley de radiodifusión, no reflejó una enemistad tan marcada y fuerte como la que mostró aquel perteneciente al holding que está en manos de Ernestina de Noble, el diario Clarín.
La mayoría de los artículos se han publicado dentro de la sección El País, en ellos se da voz a las opiniones y versiones de los distintos actores, sin importar su postura política. De esta forma estaban aquellos que defendían la norma, así como a los que vivían cuestionándola. Tal contraste se ve en el caso del 10 de octubre, “Rossi: “la oposición tuvo una actitud revanchista” y luego el 13 de ese mismo mes, “Macri quiere tener su propia ley de medios”. También se puede detectar más claramente en la nota del sábado 10 de octubre, cómo deja lugar a la palabra tanto de personajes del bloque oficialista, como de bloques opositores. Habla por ejemplo el titular de bloque radical, Ernesto Sanz, así como el jefe de la bancada K, Miguel Ángel Pichetto, sin brindarle demasiado protagonismo a uno por encima del otro. Se detiene más que nada en describir las características y puntos clave de ese decisivo día. El profesor de Análisis de la Información de la Facultad de Periodismo de la UNLP, Andrés Stremiz se refirió a la sanción de la Ley de Medios y dijo que “Con la apertura de nuevos medios se generarán nuevas fuentes de trabajo y no serán sólo unos pocos los que estén en los tres principales soportes (televisión, radios y gráfica) de un mismo grupo. A partir de ahora no sólo verán la realidad como se la muestra grupo Clarín y América (propiedad de Vila, Manzano y De Narváez). La sociedad podrá elegir otra multiplicidad de voces, y a partir de allí, obtener sus propias conclusiones.”
Luego, existe una divergencia con lo publicado por el Diario Clarín, ya que este supo crear un clima de hostilidad y desconfianza hacía la “rápida” sanción del proyecto de radiodifusión. En la nota del 10 de octubre, establece que durante la larga sesión sobre la sanción de la ley no se dejó espacio para las opiniones del periodismo independiente o a aceptar los cambios que reclamaba la oposición y que esto permitió que el kirchnerismo imponga su mayoría para sancionarla tal como había llegado de Diputados.
Por su parte, Crítica suele utilizar bastante la ironía y su ingenio a la hora de resaltar ciertas frases dichas por el oficialismo o para referirse de tal manera a sus protagonistas. En la nota del 12 de octubre sobre la intención de la oposición de realizar cambios a la recientemente sancionada ley escribió: “Consejo K para los “afectados” por la Ley de Medios: “Vayan a la Justicia”” o luego, “Aunque cambie de ropaje, el kirchnerismo mantiene su estilo” al hacer referencia sobre la decisión de Néstor Kirchner de reemplazar a tres senadores críticos de la Comisión de Industria para “garantizarse” el dictamen de la ley de medios y lo catalogó como “El Mago Néstor”. Sobre el tema del posterior accionar de la oposición (el peronismo disidente, la UCR, y la Coalición Cívica), Clarín se restringe a dar una breve opinión de cada uno de sus titulares. (Ernesto Sanz de la UCR, Adolfo Rodríguez Saá, y Fernando Iglesias de la CC) y de esta manera da énfasis a la supuesta “inconstitucionalidad” de la ley aprobada. Sin embargo, ambos coinciden a la hora de reflejar la insatisfacción de la oposición y su intento de negociar cambios que modifiquen “las fallas enormes y el altísimo grado de litigiosidad” que contiene.
Desde el 14 de octubre, Crítica comienza a tratar el tema de la fe de erratas. Culpa al kirchnerismo de “minimizar” los cambios en la ley y establece en su nota del 15 de octubre, que “los k” modificaron el texto, con su título “La ley no rige y ya suma escándalos”. Sin embargo, a pesar de cualquier tipo de acusación no deja a un lado las justificaciones y descargos de los actores señalados. La secuencia de los hechos continúa el 20 de octubre al referirse a la vuelta de ley de medios al senado, donde Crítica apunta nuevamente y dice que el kirchnerismo busca argumentos legales para rechazar las impugnaciones. Al día siguiente finaliza el conflicto bajo el titular “La oposición no logró debatir la “fe de erratas” de la Ley de Medios”.
Se puede decir, entonces, que medios como Crítica de la Argentina brindan una visión más analítica y menos restringida sobre la nueva ley de medios. Diarios como Clarín o Página 12 tratan de instalar una sola versión y dejarla así como la única verdad admisible. Acerca del tratamiento que realizaron los diferentes medios sobre la ley en cuestión, Stremiz afirmó que “Los principales grupos de medios, como Clarín y el que posee Vila y Manzano, se dedicaron a defenestrar de cualquier manera el tratamiento de la ley. Como se dice en la calle "le querían buscar el pelo al huevo", y se valían de cualquier detalle para hablar en contra, pero finalmente no pudieron torcer la voluntad de los legisladores” Sin embargo, no hay que pasar a ser miopes y negar aquella subjetividad que también Crítica defiende y narra a lo largo de sus líneas.
María Victoria Briccola
(Nota de análisis)
Un atentado contra la democracia comunicacional
martes, 24 de noviembre de 2009
División entre los que la quieren tratar y los que se oponen
Envío de la nueva ley al congreso: Oficialismo vs. Oposición
El anteproyecto de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales fue enviada al Congreso el 27 de agosto con el objetivo y la iniciativa presidencial de Cristina Fernández de Kirchner de buscar la democratización de los medios, poniéndole fin a la actual Ley de Radiodifusión decretada por la dictadura.
Es el principio de la gran batalla que libra entre el Grupo Clarín en donde el gobierno de la Nación construyó aliados de mayor peso que pudieron enfrentar a los monopolios de la comunicación masiva en la Argentina. De esta forma el oficialismo planteó “voltear” la fusión entre Cablevisión y Multicanal.
A partir de este proyecto hubo una inmensa división entre los que la querían tratar y los que se oponían a la misma.
Por su parte, la oposición reaccionó en forma casi unánime contra esta iniciativa oficial y a favor con respecto a los multimedios. A su vez se manifestó en contraposición del cronograma de la ley, que definió el bloque de Diputados kirchneristas para darle un mejor tratamiento a esta disputa.
Desde esta misma perspectiva, se pidió tratar el tema después del 10 de diciembre cuando ingresaran los legisladores votados en junio, pero no hubo cambios ni tampoco respuestas por parte del Congreso.
Las voces entonces de la oposición se hicieron escuchar, afirmando que la presidente se había tomado meses para pensar en el nuevo proyecto en el que sin embargo, se quería enviar al congreso en apenas tres días desde su anunciación.
Por su parte, el oficialismo declaró que su anteproyecto había sido todo un éxito en donde la mayoría habían dado a favor de esta ley, en la cual, organizadores sociales, sindicatos y asociaciones habían apuntado a la pluralidad de información.
Para el 17 de septiembre los Kirchner habían ganado el primer “round”, en donde después de 14 horas de debate logró un total de 147 votos a favor, cuatro en contra y una abstención, sumándose de esta forma el socialismo también.
Emilio Scandizzo (Periodista de Chacabuco), ante la nueva ley de Servicios Audiovisuales expresó: “De todas formas veo como primer cosa importante de esta Ley de Medios, la discusión que se dio sobre los medios, mostrando los intereses que manejan las grandes corporaciones mediáticas, que conciben a las noticias como mercancías. Esta discusión desnudó ante la opinión pública los intereses corporativos del Grupo Clarín, del Grupo Uno, entre otros.También veo como importante con esta nueva Ley, la posibilidad de que sectores que no comercian, que no lucran, puedan expresarse y tener sus canales de difusión”.
A su vez agregó: “Pienso que puede romper el monopolio informativo, y que, en ese sentido, ya no sería la opinión de un solo sector la que se multiplicaría y reiteraría hasta el hartazgo en todos los diarios, las radios y los canales. Al existir otras voces, la gente podría analizar más lo que escucha, tendría distintas miradas, distintas construcciones mediáticas de un mismo hecho. La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en mi opinión es un avance importante en lo que respecta a la democratización de la comunicación en nuestro país, ya que dará espacio a PYMES e instituciones que actualmente ven como algo imposible acceder a una señal de TV o de Radio”.
Entonces en el envió de esta nueva ley se encuentra una gran intención por parte del gobierno actual, de reducir el poder que unos cuantos grupos tienen en sus manos en el cual concentran el negocio facilitando la creación de nuevos afines. Su objetivo principal será entonces la libre expresión, el acceso no sólo a una opinión y la libre circulación de información para el pueblo argentino.
Envío de la nueva ley al congreso: Oficialismo vs. Oposición
El anteproyecto de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales fue enviada al Congreso el 27 de agosto con el objetivo y la iniciativa presidencial de Cristina Fernández de Kirchner de buscar la democratización de los medios, poniéndole fin a la actual Ley de Radiodifusión decretada por la dictadura.
Es el principio de la gran batalla que libra entre el Grupo Clarín en donde el gobierno de la Nación construyó aliados de mayor peso que pudieron enfrentar a los monopolios de la comunicación masiva en la Argentina. De esta forma el oficialismo planteó “voltear” la fusión entre Cablevisión y Multicanal.
A partir de este proyecto hubo una inmensa división entre los que la querían tratar y los que se oponían a la misma.
Por su parte, la oposición reaccionó en forma casi unánime contra esta iniciativa oficial y a favor con respecto a los multimedios. A su vez se manifestó en contraposición del cronograma de la ley, que definió el bloque de Diputados kirchneristas para darle un mejor tratamiento a esta disputa.
Desde esta misma perspectiva, se pidió tratar el tema después del 10 de diciembre cuando ingresaran los legisladores votados en junio, pero no hubo cambios ni tampoco respuestas por parte del Congreso.
Las voces entonces de la oposición se hicieron escuchar, afirmando que la presidente se había tomado meses para pensar en el nuevo proyecto en el que sin embargo, se quería enviar al congreso en apenas tres días desde su anunciación.
Por su parte, el oficialismo declaró que su anteproyecto había sido todo un éxito en donde la mayoría habían dado a favor de esta ley, en la cual, organizadores sociales, sindicatos y asociaciones habían apuntado a la pluralidad de información.
Para el 17 de septiembre los Kirchner habían ganado el primer “round”, en donde después de 14 horas de debate logró un total de 147 votos a favor, cuatro en contra y una abstención, sumándose de esta forma el socialismo también.
Emilio Scandizzo (Periodista de Chacabuco), ante la nueva ley de Servicios Audiovisuales expresó: “De todas formas veo como primer cosa importante de esta Ley de Medios, la discusión que se dio sobre los medios, mostrando los intereses que manejan las grandes corporaciones mediáticas, que conciben a las noticias como mercancías. Esta discusión desnudó ante la opinión pública los intereses corporativos del Grupo Clarín, del Grupo Uno, entre otros.También veo como importante con esta nueva Ley, la posibilidad de que sectores que no comercian, que no lucran, puedan expresarse y tener sus canales de difusión”.
A su vez agregó: “Pienso que puede romper el monopolio informativo, y que, en ese sentido, ya no sería la opinión de un solo sector la que se multiplicaría y reiteraría hasta el hartazgo en todos los diarios, las radios y los canales. Al existir otras voces, la gente podría analizar más lo que escucha, tendría distintas miradas, distintas construcciones mediáticas de un mismo hecho. La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en mi opinión es un avance importante en lo que respecta a la democratización de la comunicación en nuestro país, ya que dará espacio a PYMES e instituciones que actualmente ven como algo imposible acceder a una señal de TV o de Radio”.
Entonces en el envió de esta nueva ley se encuentra una gran intención por parte del gobierno actual, de reducir el poder que unos cuantos grupos tienen en sus manos en el cual concentran el negocio facilitando la creación de nuevos afines. Su objetivo principal será entonces la libre expresión, el acceso no sólo a una opinión y la libre circulación de información para el pueblo argentino.
Karen Zarate
(Nota de análisis)
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