domingo, 22 de noviembre de 2009

Por una ley de medios y no de miedos



Con respecto a la nueva ley de los argentinos, de Servicios de Comunicación Audiovisual, confíamos en que resultaría más conveniente realizar una visión más profunda e inteligente del debate.
No se debería quedar en la mirada subjetiva acerca de la idea que se tiene sobre el gobierno actual. Porque pensar a la ley, como una Ley de Medios K, o como aquella ley que se construye sobre los intereses políticos y económicos del oficialismo solo impedirá observar el verdadero espíritu democratizador de la misma. Consiste en apreciar el texto en frío, las posibles consecuencias de la ley.
Después de 26 años se necesita de una norma que le corresponda a toda una sociedad, que garantice el pluralismo informativo, el ejercicio del derecho a la información y que fortalezca el debate democrático. Esa ley permanecerá más allá de funcionarios, jueces, políticos, disputas, roces, enemigos, alianzas e intereses de cualquier tipo.
Sin embargo, las distintas corrientes son aceptables, el escuchar las dos voces de la misma historia permitirá entender más esta batalla. Por lo tanto están aquellos que aseguran que es una estrategia del kirchnerismo para crear una irracional concentración de los medios de prensa, en donde no se encuentra el interés de democratizar la palabra, sino de controlarla y manipularla. Y también están los otros, quienes defendieron la rápida aprobación de la ley de Radiodifusión para garantizar el camino hacía la independencia y libertad de voces. Critican a aquella “libertad de empresa” modelada por los grandes monopolios de comunicación que controlan el 83% de los medios.
Es por eso, que más allá de la postura política que se haya adoptado a lo largo del tiempo, se debe dejar de lado aquel rechazo automático y analizar correctamente si esta ley conviene como pueblo o no.
Así como la constitución nacional lo establece, los ciudadanos de la Argentina contamos con el derecho de investigar, recibir y difundir informaciones y no ser restringido para la emisión de sus opiniones, ya sea por medios de empresa privada como por el gobierno de turno.



Es por eso, que nos mostramos a favor de una nueva ley de medios, a mayores posiblidades de expresión y de trabajo, y que esa libertad no sólo juegue a favor de los periodistas profesionales sino de cualquier ciudadano común que busca encontrar en los medios de comunicación un recurso para dar a conocer sus propuestas para reorganizar la sociedad, en cualquier aspecto.



María Victoria Briccola, Karen Zarate
(Editorial)

1 comentario:

  1. Es un chiste que se haya querido sacar a las apuradas un proyecto tan importante.
    otro chiste si se tiene en cuenta que no les calienta modificar el codigo aduanero que le permite sacar y poner retenciones
    a un ministerio contrariando la constitución (código aduanero hecho por la dictadura.
    Me río de Janerio.

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